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20 de septiembre – Mesa redonda

20 de septiembre, moderador de la mesa:
  • Fernando Frechoso (Universidad de Valladolid)
Participantes en la mesa redonda:
  • Carlos de Castro (Profesor del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid)
  • Ladislao Martínez (Fundación Renovables)
  • Antonio García-Olivares (investigador del CSIC)


Mesa redonda

Carlos de Castro comienza hablando de que las energías renovables son limitadas, según sus estudios, más de lo que se piensa. La energía renovable es la que utilizan los ecosistemas en todos sus procesos vitales, interceptarla a gran escala y a nivel local puede tener consecuencias importantes sobre la biosfera.

Utilizando una metodología de arriba abajo él ha estimado que el límite de la energía eólica estaría en 1TW (frente a los 17TW de energía primaria que se consumen actualmente en el mundo). También ha calculado la ocupación de terreno de la energía solar y es entre tres y cuatro veces mayor en la práctica que lo que las compañías suelen considerar. Es necesario considerar los impactos globales de estas energías, y probablemente su uso no supere la cantidad de energía neta que actualmente estamos usando.

Antonio G. Olivares también está trabajando en modelos matemáticos con el objetivo de determinar si es posible un sistema energético exclusivamente renovable. En cuentran dificultades en escalar por encima de 1TW algunas tecnologías, bien por límites físicos o por escasez de algunos materiales (fotovoltaica). Las únicas con gran capacidad son la eólica y la solar termoeléctrica de concentración. Si tenemos en cuenta que los 17TW del consumo actual en un sistema completamente eléctrico resultarían en 11TW (si descontamos pérdidas de la conversión a electricidad del carbón y el gas) el reto de conseguir estos 11 TW es de gran envergadura.

Si los construimos en 40 años necesitaríamos dedicar grandes esfuerzos económicos a esta tarea, de forma que, por ejemplo, toda la economía del acero que se mueve actualmente debería dedicarse a esta tarea, o el 50% de las reservas totales de platino. Este enorme esfuerzo económico sólo podría llevarse a cabo bajo una “economía de guerra” en la que grandes esfuerzos económicos se concentrasen en la tarea de conseguir energía para el futuro. Es imperioso encontrar una economía del estado estacionario y que no requiera tanta energía.

Ladislao Martínez comenta que, cuando se hace esta pregunta en otros foros, normalmente se piensa que los que apoyan una sociedad renovable son unos ingenuos. Este no es el caso de este foro, en el cual de antemano se asume que el único futuro es el renovable, ya que los límites de los recursos fósiles y el uranio están a la vuelta de la esquina.

Ladislao, de todas formas, apunta a que las renovables no sólo van despacio porque sus potenciales técnicos sean limitados, sino porque se ha subvencionado muy generosamente durante décadas a energías como la nuclear y el gas. La energía nuclear en los años 70 se sobredimensionó, y durante años hemos pagado una moratoria nuclear a las eléctricas. Sin embargo el error cometido estos últimos años con la fotovoltaica lo están pagando las empresas. Las renovables serían mucho más rentables si no existiera un trato de favor a ciertos lobbies.


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