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22 de septiembre – Mesa redonda

20 de septiembre, moderador de la mesa:
  • Francisco Javier Gutiérrez Hurtado (Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid)
Participantes en la mesa redonda:
  • Carlos Taibo (Profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid)
  • Oscar Carpintero (Profesor de Economía Aplicada de la Universida de Valladolid)
  • Jordi Pigem (Filósofo y escritor)

Carlos Taibo rompe el fuego de la mesa redonda planteando una pregunta: ¿cómo es posible que, ante una acumulación de datos tan graves, la respuesta social sea tan poca?

La respuesta que propone tiene que ver con dos mensajes que los medios de incomunicación lanzan: “no hay tantos riesgos como dicen”, y “ya aparecerán tecnologías que nos salven”. Últimamente está surgiendo otro mensaje más preocupante todavía en los medios de incomunicación: se reconoce la gravedad de la situación y se habla de que es necesaria otra vuelta de tuerca en el sometimiento del trabajador para superarla. Este último mensaje nos sitúa ante una tarea difícil. No podemos renunciar a la denuncia de los graves problemas ambientales, pero es necesario evitar que esto conduzca hacia un darwinismo social militarizado.

Mesa redionda

Carlos advierte que tenemos que ser cuidadosos también en nuestros mensajes. Damos por descontado que el auditorio al que hablamos es homogéneo, y nada más lejos de la realidad. Existen diferencias generacionales que hacen que una misma palabra como consumo no tenga las mismas connotaciones para un anciano que para un joven.

Los hechos se han acelerado tanto últimamente que nuestra capacidad para reaccionar ante ellos se reduce. Desde esta misma primavera hemos asistido a las revueltas en el Maghreb, el sunami y el accidente nuclear en Japón y el movimiento 15M.

En muchos casos el movimiento de los indignados se ha fusionado espontanea y armónicamente con los grupos alterglobalización, mientras que destaca su escasa representación en el mundo obrero y en el medio rural. Pero hay que reconocer que el 15M ha representado un vuelco en nuestras conciencias. Nuestras emociones y pensamientos no son los mismos que antes del 15M, cosas que antes no eran posibles ahora lo son. Oscar Carpintero abre su intervención con un anuncio aparecido hace pocos días en la prensa. Una empresa eléctrica anunciaba a toda página: “ahora la energía no tiene límites”. El anuncio evidencia hasta qué punto las empresas solucionan los problemas a golpe de campaña de imagen, imagen “verde”, en muchas ocasiones.

Decimos que en la actualidad hay crisis económica porque la ésta ha llegado también a las 1000 grandes empresas multinacionales, pero ya existía antes una crisis alimentaria, ya había desnutrición y miseria; todo esto ya ocurría antes sin que se hablara de crisis. Ahora se habla de
crisis porque ésta está llegando incluso a arriba.

La crisis ecológica interpela a la izquierda. Gran parte de la izquierda ha pensado que el aumento de los bienes mejoraría la situación de los trabajadores. Es un reto que debe afrontar: no esperar que el crecimiento sirva a la clase obrera.

Podemos llegar a una sociedad acorde a sus límites de dos maneras: por medio de un ecofascismo, o por medio de la autolimitación y el reparto de costes y beneficios. Esta última opción requiere esfuerzo y tiempo. ¿Qué objetivos e instrumentos tenemos para conseguir una sociedad acorde a sus límites y basada en esta segunda opción? El objetivo debería ser poner
en el centro la satisfacción de las necesidades humanas, no el consumo, teniendo en cuenta que la renta no equivale a bienestar, sino que existen tres grandes generadores de bienestar para un ser humano: los bienes materiales, el tiempo y las relaciones humanas.

Como instrumentos podemos hablar del mercado, por ejemplo. Los mercados van a ser necesarios, pero, ni son una panacea, ni son neutros. Los resultados de un mercado dependen de las reglas bajo las cuales trabaja. Se pueden diseñar mercados para beneficiar a algunas elites o se puede diseñar mercados que favorezcan la dispersión. Se puede diseñar esferas libres del mercado que cubran las necesidades básicas del ser humano. Se pueden diseñar mercados que beneficien a la naturaleza, o que ayuden a desconcentrar el poder económico que se ha concentrado tanto estos últimos años.

Tenemos dificultades grandes y además debemos trabajar contra corriente. Una de las dificultades más importantes son nuestras barreras mentales, después de años de “masaje mental” capitalista, y no debemos olvidar que “la burguesía contagia a quienes la combaten”.

Jordi Pigem comienza con un verso de Jorge Guillén “no soy nada sin ti, mundo”. Nuestra civilización ha llegado al extremo de concebir el planeta entero como un almacén de recursos a explotar, antes de nada tenemos que empezar a revalorizar la naturaleza y verla con reverencia, como mucho más que un objeto a nuestro servicio.

Los economistas poseen prejuicios mentales que les impiden ver cosas obvias, pero hemos entrado en una crisis del crecimiento que ha llegado hasta las elites, hasta el mundo económico, aunque llevaba ya tiempo tocando a otros estratos. Todos los ecosistemas y todas las comunidades humanas están ya en crisis: hay que cambiar, no queda más remedio. Pero el crecimiento no solo es ya imposible, sino que no nos sirve para satisfacer nuestras necesidades como seres humanos. Según la New Economics Foundation, si valoramos un índice combinado la satisfacción personal, la esperanza de vida y la huella ecológica, países como Costa rica figuran en cabeza del bienestar mundial, mientras que algunas de las naciones más poderosas están en los últimos puestos.

Jordi no lo hablaría de decrecimiento sino de acrecimiento, ateísmo del crecimiento, falta de confianza el él para resolver los problemas. Este modelo económico está concluido, no saldremos de la crisis hasta que no lo cambiemos. La crisis económica es positiva, es bueno que la economía no funcione, porque, como hasta el momento parecía que funcionaba, no hacíamos nada.

Debemos reinventar nuestra forma de estar en el planeta, reinventar todas las profesiones, cada uno de nosotros podemos participar en la transición desde el rediseño de nuestro trabajo y nuestra vida. Ante los límites del crecimiento tenemos una ilimitada capacidad de aprender e innovar, tenemos más oportunidades que nunca, un enorme abanico de posibilidades se abre en este momento para esta generación.


Documentación:

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